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Sep 18 2008

Ses Feixes, Es Pla de Vila (Talamanca)

Publicado por Ibiza a las 10:23 am en Eivissa, Ibiza Compartir


Talamanca (II):
Ses Feixes - Es Pla de Vila

Ibiza. Guía de Ibiza: Talamanca: Ses Feixes - Es Pla de Vila

Foto: Camino en “Ses Feixes”. A la derecha, vista de algún “Portal de Feixa”

Viniendo de Ibiza por la Avenida 8 de Agosto, y un poco antes de llegar al cruce Talamanca - Botafoc que comentamos en el capitulo anterior, encontrarmos un desvío a la izquierda, que nos lleva a “Ses Feixes”, por la calle del mismo nombre, y que transcurre paralela a la Calle Talamanca que va bordeando la propia playa / bahía.

Ses Feixes constituyen la zona húmeda que ocupaba la mayor parte del marjal litoral del “Pla de Vila”, es decir, la antigua marisma que bordea la bahía de Ibiza, formado por aluviones marinos y fluviomarinos, con el nivel de inundación próximo al del mar, donde dominan los procesos de sedimentación, en un dinamismo muy intenso, que hace posible apreciar cambios en su forma y extensión en una escala de tiempo histórica.

Esta área fue tradicionalmente ganada para el cultivo intensivo de huerta, con una producción destinada a abastecer las necesidades de la ciudad de Ibiza: llegó a ocupar una extensión superior a los 600.000 metros cuadrados repartidos entre 146 parcelas agrícolas de forma regular alargada y superficie desigual, siempre reducida. Una red geométrica de canales excavados perpendicularmente a la costa, las acequias (sèquies), hacía de límites divisorios y servían de drenaje; el único acceso a cada parcela era el típico portal de feixa blanqueado. Ses Feixes se distribuían en dos sectores de extensión equivalente. Al oeste, el “Prat de Vila”, dentro del municipio de Ibiza, lindaba con el puerto y la ciudad por el denominado “Es Pratet”; ocupaba 306.000 metros cuadrados divididos en ochenta y cuatro parcelas y contaba con una red de acequias que hacía 17.240 metros lineales. Al este, el “Prat de Ses Monges”, situado entre la bahía de Ibiza y la playa de Talamanca, se reparte entre los municipios de Ibiza y Santa Eulalia; ocupaba 307.000 metros cuadrados y el número de “feixes” era de sesenta y una, con 14.500 metros de longitud en la red de acequias. A comienzos del siglo XXI el primer sector prácticamente ha desparecido; el resto se encuentra muy deteriorado y gravemente amenazado de destrucción por la presión urbanística: todo esto hace urgente la aplicación de un plan de gestión ambiental con la correspondiente auditoría.

Ibiza. Guía de Ibiza: Talamanca: Ses Feixes - Portal de Feixa

Foto: “Portal de Feixa”

El Paisaje Natural:
El Pla de Vila está limitado al noreste por el conjunto de colinas que culminan en “sa Talaia de Jesús” y llegan hasta Cap Martinet y, al noroeste, por los últimos estribos de las sierras de San José que dominan la ciudad de Ibiza, como el Puig Negre, Palau, des Cònsol, de la Grana, o la serra Grossa.

El paisaje cultural: nacimiento y desarrollo de ses Feixes:
El marjal, convertido en los huertos de ses Feixes es un magnífico ejemplo de cómo la interacción respetuosa entre hombre y naturaleza fue capaz de producir un paisaje de gran valor cultural. La situación privilegiada del área húmeda de la bahía de Ibiza ha hecho que sirva desde la antigüedad como un puerto natural, además de ser un área aprovechada tradicionalmente por el hombre mediante técnicas de caza, pesca y recolección. La presencia humana en la bahía de Ibiza está documentada en textos clásicos desde la época fenicia, y arqueológicamente en el Pla y Puig de Vila, Puig des Molins, S’illa Plana y Es Botafoc, Puig d’en Valls y de Ses Torres, con indicios de una intensa actividad industrial y portuaria en época púnica y romana.

Ibiza. Guía de Ibiza: Talamanca: Ses Feixes - Es Pla de Vila

Esquema de la sección longitudinal de una feixa, según dibujo del farmacéutico Bartomeu Marí

Según George M. Foster, un antropólogo norteamericano que las estudió en el año 1950, “Ses Feixes” son únicas y no se parecen a ningún otro sistema de cultivo en áreas húmedas lacustres o de marisma. Es un inteligente sistema de cultivo que aprovechaba unos suelos potencialmente fértiles y la abundancia de agua dulce prácticamente a flor de tierra en un curioso sistema de riego por capilaridad, gracias a la red de acequias que recogía las aguas dulces subterráneas que manaban en algunos puntos y las de canalización de los torrentes que desaguan en la bahía de Ibiza, al tiempo que drenaban el terreno dirigiendo el excedente de agua al mar; las acequias tenían entre un metro y medio y tres de anchura y un metro de profundidad y su fondo quedaba siempre por debajo del nivel del mar. El nivel de agua dulce era mantenido siempre superior al nivel del mar y bien vertía directamente a la bahía o era regulado mediante una compuertas de madera, generalmente de pino. En tiempo de lluvias, cuando la infiltración y los flujos y corrientes de agua amenazaban inundar las “feixes”, las compuertas se abrían para dejar salir el exceso de agua, que iba a parar a la bahía evitando la inundación de los campos, pero permanecían cerradas en tiempo seco a fin de mantener el nivel de agua de las acequias y el acuífero de las tierras a la altura deseada.

Si os acercáis por Talamanca, no dejéis de visitar esta zona, y admirar lo que aún queda de Ses Feixes.

(Feixes = Bancales)

(parte del texto: Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera. Consell d’Eivissa i Formentera. Vol 5
Traducción de www.guiadeibiza.com)


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1 Comentario a “Ses Feixes, Es Pla de Vila (Talamanca)”

  1. Guia de Ibizael 19 Sep 2008 a las 9:44 am

    En el sector del “Prat de Vila” la conducción de las aguas sobrantes al mar se hacía mediante una acequia transversal que, bordeando la bahía por el oeste, corría paralela al antiguo camino de s’Empedrat, después carretera de Sant Joan; en los puntos donde confluían perpendicularmente las acequias longitudinales, éstas se hacían más estrechas para alojar las respectivas compuertas; el canal, que iba por la parte interior de la calzada, estaba cruzado a cortos intervalos por pequeños puentes, la mayoría de ellos cerrados por el rústico “portal de feixa”, entrada distintiva de estos huertos.

    El agua dulce estacionada en las acequias les proporcionaba una humedad permanente que hacía posible el cultivo hortícola todo el año; el riego se realizaba por endosmosis: el agua dulce se infiltraba en el subsuelo de las “feixes” hasta una distancia de unos cuantos metros y era repartida por toda la superficie de la “feixa” mediante un sistema de canales subterráneos perpendiculares a las acequias, las “fibles”, conectadas con ellas a cielo abierto, a unos 20 o 30 centímetros de su fondo.

    El sistema de cultivo de “ses feixes”, con su red de acequias y “fibles”, muestra un elevado conocimiento de ingeniería hidráulica por parte de la agricultura tradicional ibicenca. Una “feixa” típica observada por Foster, medía 42 pasos por 102, con el eje mayor mirando hacia el mar, estaba toda recorrida longitudinalmente por una “fibla”, y tenía otras ocho transversales, una cada 42 pasos. Las acequias aislaban las parcelas agrícolas de los caminos, al tiempo que las separaban de las explotaciones vecinas: por la parte posterior de cada “feixa”, excepto las más interiores, una tercera acequia unía las otras dos. No había muros de contención, pero lo largo de los canales se plantaban cepas bajas de uva, las raíces de las cuales ayudaban a contener y consolidar el suelo. El parcelario muestra una gran cantidad de pequeñas “feixes” alargadas, limitadas a los lados por acequias excavadas perpendicularmente en la bahía y espaciadas a distancias que oscilaban entre unos veinte y unos cincuenta pasos, entre unos 15 y unos 35 metros. El campo de cultivo quedaba así dividido en secciones geométricas rectangulares, con unas dimensiones medianas de 15 a 35 metros de anchura por 70 a 80 de longitud; sobre él se colocaba la tierra obtenida en la excavación; este suelo de cultivo quedaba alrededor de medio metro por encima del nivel del agua de las acequias y, de esta manera, las raíces de las plantas absorbía directamente la humedad del subsuelo.

    El cultivo era intensivo, con utilización del plantel. En un policultivo típico del sistema agrario tradicional ibicenco, en una misma explotación se obtenía toda clase de hortalizas y verduras, pero pocas frutas. Podían practicarse diversas rotaciones, de manera que al menos una parte de la “feixa” estaba en cultivo continuo; el sistema obligaba a aplicar gran cantidad de abono animal o “femta”, que daba a la tierra un color negruzco. Las herramientas empleadas eran muy sencillas, la azada ancha para preparar la tierra para la siembra, el azadón, un gancho de dos dientes con un mango de un metro para arrancar el boniato y la hoz dentada para cortar la alfalfa.

    Las “feixes” eran trabajadas bien por aparceros, bien por jornaleros o en régimen de explotación directa por parte de pequeños propietarios. Las dimensiones medianas de la propiedad eran de 3.640 metros en el “Prat de Vila” y un poco más en el “Prat de ses Monges”; en el primer sector, la parcela más pequeña y más grande no llegaban, respectivamente, a los mil metros la menor y a los diez mil metros cuadrados la mayor. Los derechos de cada propietario se extendían hasta la mitad de las acequias que les hacían de límite, repartiéndose los depósitos acuáticos obtenidos de la limpieza periódica de los canales, a fin de utilizarlos como abono.

    (Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera. Consell d’Eivissa i Formentera. Vol 5
    Traducción de http://www.guiadeibiza.com)

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