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	<title>Comentarios en: Ses Feixes, Es Pla de Vila (Talamanca)</title>
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	<description>Toda la Información de Ibiza en la Guía de Ibiza</description>
	<pubDate>Wed, 10 Mar 2010 13:07:30 +0000</pubDate>
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		<title>Por: Guia de Ibiza</title>
		<link>http://www.guiadeibiza.com/ibiza/2008/09/18/ses-feixes-es-pla-de-vila-talamanca/#comment-53</link>
		<dc:creator>Guia de Ibiza</dc:creator>
		<pubDate>Fri, 19 Sep 2008 08:44:52 +0000</pubDate>
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		<description>En el sector del &lt;strong&gt;"Prat de Vila"&lt;/strong&gt; la conducción de las aguas sobrantes al mar se hacía mediante una acequia transversal que, bordeando la bahía por el oeste, corría paralela al antiguo camino de &lt;strong&gt;"&lt;em&gt;s'Empedrat&lt;/em&gt;"&lt;/strong&gt;, después carretera de Sant Joan; en los puntos donde confluían perpendicularmente las acequias longitudinales, éstas se hacían más estrechas para alojar las respectivas compuertas; el canal, que iba por la parte interior de la calzada, estaba cruzado a cortos intervalos por pequeños puentes, la mayoría de ellos cerrados por el rústico &lt;strong&gt;"portal de feixa"&lt;/strong&gt;, entrada distintiva de estos huertos.

El agua dulce estacionada en las acequias les proporcionaba una humedad permanente que hacía posible el cultivo hortícola todo el año; el riego se realizaba por endosmosis: el agua dulce se infiltraba en el subsuelo de las &lt;strong&gt;"feixes"&lt;/strong&gt; hasta una distancia de unos cuantos metros y era repartida por toda la superficie de la &lt;strong&gt;"feixa"&lt;/strong&gt; mediante un sistema de canales subterráneos perpendiculares a las acequias, las &lt;strong&gt;&lt;em&gt;"fibles"&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, conectadas con ellas a cielo abierto, a unos 20 o 30 centímetros de su fondo.

El sistema de cultivo de &lt;strong&gt;"ses feixes"&lt;/strong&gt;, con su red de acequias y &lt;strong&gt;&lt;em&gt;"fibles"&lt;/em&gt;&lt;/strong&gt;, muestra un elevado conocimiento de ingeniería hidráulica por parte de la agricultura tradicional ibicenca. Una &lt;strong&gt;"feixa"&lt;/strong&gt; típica observada por &lt;strong&gt;Foster&lt;/strong&gt;, medía 42 pasos por 102, con el eje mayor mirando hacia el mar, estaba toda recorrida longitudinalmente por una &lt;em&gt;&lt;strong&gt;"fibla"&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, y tenía otras ocho transversales, una cada 42 pasos. Las acequias aislaban las parcelas agrícolas de los caminos, al tiempo que las separaban de las explotaciones vecinas: por la parte posterior de cada &lt;strong&gt;"feixa"&lt;/strong&gt;, excepto las más interiores, una tercera acequia unía las otras dos. No había muros de contención, pero lo largo de los canales se plantaban cepas bajas de uva, las raíces de las cuales ayudaban a contener y consolidar el suelo. El parcelario muestra una gran cantidad de pequeñas &lt;strong&gt;"feixes"&lt;/strong&gt; alargadas, limitadas a los lados por acequias excavadas perpendicularmente en la bahía y espaciadas a distancias que oscilaban entre unos veinte y unos cincuenta pasos, entre unos 15 y unos 35 metros. El campo de cultivo quedaba así dividido en secciones geométricas rectangulares, con unas dimensiones medianas de 15 a 35 metros de anchura por 70 a 80 de longitud; sobre él se colocaba  la tierra obtenida en la excavación; este suelo de cultivo quedaba alrededor de medio metro por encima del nivel del agua de las acequias y, de esta manera, las raíces de las plantas absorbía directamente la humedad del subsuelo.

El cultivo era intensivo, con utilización del plantel. En un policultivo típico del sistema agrario tradicional ibicenco, en una misma explotación se obtenía toda clase de hortalizas y verduras, pero pocas frutas. Podían practicarse diversas rotaciones, de manera que al menos una parte de la &lt;strong&gt;"feixa" &lt;/strong&gt;estaba en cultivo continuo; el sistema obligaba a aplicar gran cantidad de abono animal o &lt;em&gt;&lt;strong&gt;"femta"&lt;/strong&gt;&lt;/em&gt;, que daba a la tierra un color negruzco. Las &lt;strong&gt;herramientas empleadas&lt;/strong&gt; eran muy sencillas, la azada ancha para preparar la tierra para la siembra, el azadón, un gancho de dos dientes con un mango de un metro para arrancar el boniato y la hoz dentada para cortar la alfalfa.

Las &lt;strong&gt;"feixes"&lt;/strong&gt; eran trabajadas bien por aparceros, bien por jornaleros o en régimen de explotación directa por parte de pequeños propietarios. Las dimensiones medianas de la propiedad eran de 3.640 metros en el &lt;strong&gt;"Prat de Vila"&lt;/strong&gt; y un poco más en el &lt;strong&gt;"Prat de ses Monges"&lt;/strong&gt;; en el primer sector, la parcela más pequeña y más grande no llegaban, respectivamente, a los mil metros la menor y a los diez mil metros cuadrados la mayor. Los derechos de cada propietario se extendían hasta la mitad de las acequias que les hacían de límite, repartiéndose los depósitos acuáticos obtenidos de la limpieza periódica de los canales, a fin de utilizarlos como abono.

&lt;font color="#999999" size="1"&gt;(Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera. Consell d’Eivissa i Formentera. Vol 5&lt;/font&gt;
&lt;font color="#999999" size="1"&gt;Traducción de www.guiadeibiza.com)&lt;/font&gt;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>En el sector del <strong>&#8220;Prat de Vila&#8221;</strong> la conducción de las aguas sobrantes al mar se hacía mediante una acequia transversal que, bordeando la bahía por el oeste, corría paralela al antiguo camino de <strong>&#8220;<em>s&#8217;Empedrat</em>&#8220;</strong>, después carretera de Sant Joan; en los puntos donde confluían perpendicularmente las acequias longitudinales, éstas se hacían más estrechas para alojar las respectivas compuertas; el canal, que iba por la parte interior de la calzada, estaba cruzado a cortos intervalos por pequeños puentes, la mayoría de ellos cerrados por el rústico <strong>&#8220;portal de feixa&#8221;</strong>, entrada distintiva de estos huertos.</p>
<p>El agua dulce estacionada en las acequias les proporcionaba una humedad permanente que hacía posible el cultivo hortícola todo el año; el riego se realizaba por endosmosis: el agua dulce se infiltraba en el subsuelo de las <strong>&#8220;feixes&#8221;</strong> hasta una distancia de unos cuantos metros y era repartida por toda la superficie de la <strong>&#8220;feixa&#8221;</strong> mediante un sistema de canales subterráneos perpendiculares a las acequias, las <strong><em>&#8220;fibles&#8221;</em></strong>, conectadas con ellas a cielo abierto, a unos 20 o 30 centímetros de su fondo.</p>
<p>El sistema de cultivo de <strong>&#8220;ses feixes&#8221;</strong>, con su red de acequias y <strong><em>&#8220;fibles&#8221;</em></strong>, muestra un elevado conocimiento de ingeniería hidráulica por parte de la agricultura tradicional ibicenca. Una <strong>&#8220;feixa&#8221;</strong> típica observada por <strong>Foster</strong>, medía 42 pasos por 102, con el eje mayor mirando hacia el mar, estaba toda recorrida longitudinalmente por una <em><strong>&#8220;fibla&#8221;</strong></em>, y tenía otras ocho transversales, una cada 42 pasos. Las acequias aislaban las parcelas agrícolas de los caminos, al tiempo que las separaban de las explotaciones vecinas: por la parte posterior de cada <strong>&#8220;feixa&#8221;</strong>, excepto las más interiores, una tercera acequia unía las otras dos. No había muros de contención, pero lo largo de los canales se plantaban cepas bajas de uva, las raíces de las cuales ayudaban a contener y consolidar el suelo. El parcelario muestra una gran cantidad de pequeñas <strong>&#8220;feixes&#8221;</strong> alargadas, limitadas a los lados por acequias excavadas perpendicularmente en la bahía y espaciadas a distancias que oscilaban entre unos veinte y unos cincuenta pasos, entre unos 15 y unos 35 metros. El campo de cultivo quedaba así dividido en secciones geométricas rectangulares, con unas dimensiones medianas de 15 a 35 metros de anchura por 70 a 80 de longitud; sobre él se colocaba  la tierra obtenida en la excavación; este suelo de cultivo quedaba alrededor de medio metro por encima del nivel del agua de las acequias y, de esta manera, las raíces de las plantas absorbía directamente la humedad del subsuelo.</p>
<p>El cultivo era intensivo, con utilización del plantel. En un policultivo típico del sistema agrario tradicional ibicenco, en una misma explotación se obtenía toda clase de hortalizas y verduras, pero pocas frutas. Podían practicarse diversas rotaciones, de manera que al menos una parte de la <strong>&#8220;feixa&#8221; </strong>estaba en cultivo continuo; el sistema obligaba a aplicar gran cantidad de abono animal o <em><strong>&#8220;femta&#8221;</strong></em>, que daba a la tierra un color negruzco. Las <strong>herramientas empleadas</strong> eran muy sencillas, la azada ancha para preparar la tierra para la siembra, el azadón, un gancho de dos dientes con un mango de un metro para arrancar el boniato y la hoz dentada para cortar la alfalfa.</p>
<p>Las <strong>&#8220;feixes&#8221;</strong> eran trabajadas bien por aparceros, bien por jornaleros o en régimen de explotación directa por parte de pequeños propietarios. Las dimensiones medianas de la propiedad eran de 3.640 metros en el <strong>&#8220;Prat de Vila&#8221;</strong> y un poco más en el <strong>&#8220;Prat de ses Monges&#8221;</strong>; en el primer sector, la parcela más pequeña y más grande no llegaban, respectivamente, a los mil metros la menor y a los diez mil metros cuadrados la mayor. Los derechos de cada propietario se extendían hasta la mitad de las acequias que les hacían de límite, repartiéndose los depósitos acuáticos obtenidos de la limpieza periódica de los canales, a fin de utilizarlos como abono.</p>
<p><font color="#999999" size="1">(Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera. Consell d’Eivissa i Formentera. Vol 5</font><br />
<font color="#999999" size="1">Traducción de <a href="http://www.guiadeibiza.com">http://www.guiadeibiza.com</a>)</font></p>
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